Santo Domingo. — La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) proyecta que las exportaciones de bienes de República Dominicana crecerán un 14 % durante 2026, a pesar de las nuevas barreras arancelarias impuestas por Estados Unidos, principal socio comercial del país. La estimación forma parte del informe Perspectivas del Comercio Internacional de América Latina y el Caribe 2026, presentado el jueves 15 de octubre.
Según el organismo de las Naciones Unidas, el valor de las exportaciones dominicanas pasaría de US$15,697 millones en 2025 a US$17,895 millones al cierre de 2026, lo que representa un incremento aproximado de US$2,198 millones. La proyección contempla un aumento del 7 % en el volumen de mercancías exportadas y del 6 % en sus precios, factores que conjuntamente explicarían la expansión prevista.
El resultado anticipado se produce en un contexto de mayores restricciones comerciales. De acuerdo con los datos utilizados por la CEPAL, República Dominicana enfrentaba al 24 de julio de 2026 un arancel promedio ponderado de 10.4 % sobre sus exportaciones hacia Estados Unidos, la cuarta tasa más elevada entre los 19 países latinoamericanos y caribeños incluidos en la comparación. Solo Haití, Brasil y Uruguay registraban porcentajes superiores.
Aunque el incremento de los aranceles representa un desafío para la competitividad de determinados productos dominicanos, las cifras del organismo sugieren que el comercio exterior mantiene capacidad de expansión. No obstante, la previsión de crecimiento no significa que todos los sectores exportadores experimentarán el mismo comportamiento ni que los efectos de las medidas estadounidenses hayan desaparecido.
Una expansión regional marcada por el aumento de los precios
La CEPAL estima que las exportaciones de bienes de América Latina y el Caribe crecerán un 20 % en valor durante 2026, impulsadas por un incremento del 11 % en los precios y del 9 % en los volúmenes comercializados. De materializarse, sería el mayor crecimiento regional desde la recuperación posterior a la pandemia en 2021.
El organismo advierte, sin embargo, que el desempeño será desigual entre países y sectores. Mientras algunas economías sudamericanas se beneficiarían de los mayores precios de las materias primas, otras encontrarían oportunidades en las manufacturas y en la reorganización de las cadenas internacionales de suministro.
En ese escenario, República Dominicana tendría una expansión exportadora inferior al promedio regional, aunque sustentada parcialmente en el aumento de las cantidades vendidas al exterior, y no exclusivamente en el comportamiento de los precios.
Los servicios modernos ofrecen nuevas oportunidades
Además de las mercancías, el informe identifica oportunidades para República Dominicana en las exportaciones de servicios modernos, entre ellos los servicios empresariales, profesionales, financieros, tecnológicos y creativos.
La CEPAL señala que las exportaciones dominicanas de servicios modernos registraron un crecimiento promedio anual de 12.9 % entre 2005 y 2024, situando al país entre las economías regionales con mayor dinamismo en esta actividad.
Para el conjunto de las exportaciones dominicanas de servicios, el organismo estima ingresos de US$17,404 millones en 2026, frente a US$14,435 millones en 2025. Estas cifras corresponden a una categoría distinta de las exportaciones de bienes para las cuales se proyecta el aumento del 14 %.
La expansión de los servicios vinculados al conocimiento representa una oportunidad para diversificar las fuentes de divisas y desarrollar actividades de mayor valor agregado. No obstante, el informe subraya que aprovechar ese potencial requiere políticas de promoción comercial, atracción de inversiones y formación de talento especializado.
El desafío de convertir el crecimiento en mayor competitividad
A pesar de las perspectivas favorables para las ventas externas, la CEPAL también prevé que las importaciones dominicanas de bienes alcancen los US$32,176 millones durante 2026, con un incremento del 8 % respecto al año anterior.
De cumplirse ambas proyecciones, la diferencia entre importaciones y exportaciones de mercancías rondaría los US$14,281 millones. Esto pone de relieve que el crecimiento exportador no supone necesariamente una reducción del déficit comercial de bienes, aunque el intercambio de servicios y otros componentes también influyen en las cuentas externas del país.
Para República Dominicana, el desafío será aprovechar las oportunidades derivadas de la reorganización del comercio mundial sin profundizar su dependencia de un solo destino comercial. La diversificación de mercados, el fortalecimiento de los proveedores nacionales y la incorporación de tecnología a los procesos productivos serán factores relevantes para determinar si la expansión prevista puede sostenerse más allá de 2026.