WASHINGTON.— El Gobierno de Estados Unidos anunció el jueves 29 de octubre que completó la adjudicación de los contratos necesarios para liberar 172 millones de barriles de petróleo de su Reserva Estratégica (SPR, por sus siglas en inglés), como parte de una intervención internacional destinada a aliviar las presiones sobre el suministro y los precios del crudo.
El Departamento de Energía informó que la última ronda de adjudicaciones comprende más de 40 millones de barriles, con lo que concluye el compromiso estadounidense dentro de una operación coordinada por países miembros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), cuyo volumen global anunciado asciende a 400 millones de barriles.
La medida busca aumentar temporalmente la disponibilidad de petróleo en un mercado afectado por las interrupciones de suministro relacionadas con el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El anuncio marca un avance contractual importante, pero no significa que los 172 millones de barriles hayan sido entregados íntegramente al mercado. La adjudicación establece los compromisos de suministro, mientras que las entregas se ejecutan conforme a los calendarios y las condiciones operativas acordadas.
Una liberación de petróleo mediante préstamos, no ventas definitivas
A diferencia de una venta convencional de reservas públicas, la operación estadounidense se ha estructurado mediante contratos de intercambio. Las empresas reciben petróleo de las instalaciones estratégicas y se comprometen a devolver posteriormente el volumen utilizado, más una cantidad adicional de barriles.
Según el Departamento de Energía, los contratos aseguran la devolución de más de 216 millones de barriles a partir de comienzos de 2027, incluidos aproximadamente 44 millones adicionales sobre el volumen originalmente comprometido.
La administración estadounidense calcula que esos barriles adicionales representan un valor superior a US$4,000 millones. Se trata de una estimación oficial basada en el petróleo que deberá retornar a las reservas, no de ingresos fiscales ya realizados.
Las adjudicaciones más recientes utilizarán petróleo almacenado en las instalaciones de Big Hill y Bryan Mound, ubicadas en la costa estadounidense del golfo de México. El Departamento de Energía coordinará su movilización con las empresas contratistas, los operadores de oleoductos, las terminales y las refinerías.
Reuters informó que los contratos más recientes incluyen operaciones con comercializadoras y empresas petroleras como Gunvor, Trafigura, Phillips 66 y Vitol.
Las reservas estadounidenses caen a mínimos de más de cuatro décadas
La operación coincide con una reducción considerable de las existencias de emergencia de Estados Unidos.
Según datos del Departamento de Energía reportados por Reuters, la Reserva Estratégica almacenaba aproximadamente 282.6 millones de barriles en la semana anterior al 26 de octubre, su nivel más bajo desde octubre de 1982.
La disminución del inventario plantea una tensión entre dos objetivos de la política energética estadounidense: disponer de petróleo para moderar las perturbaciones inmediatas del mercado y preservar una reserva suficiente para responder a futuras emergencias.
El esquema de intercambio pretende resolver parcialmente esa tensión mediante devoluciones superiores a los volúmenes prestados. Sin embargo, el fortalecimiento futuro de la reserva dependerá del cumplimiento de los contratos y de la capacidad de recibir nuevamente el petróleo.
¿Qué significa para República Dominicana?
La decisión estadounidense tiene implicaciones para República Dominicana, cuya economía depende de las importaciones de combustibles y está expuesta a las variaciones de los precios internacionales del petróleo y sus derivados.
Un aumento de la oferta mundial de crudo puede contribuir a moderar las presiones sobre los precios internacionales. Sin embargo, su efecto sobre los consumidores dominicanos no sería necesariamente inmediato ni proporcional a la cantidad de petróleo liberada.
El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) ha explicado que gran parte de los combustibles consumidos en el país se importa como producto refinado. Por tanto, los precios locales dependen no solamente del petróleo crudo, sino también de los costos de refinación, transporte, seguros, tipo de cambio e impuestos.
Esta distinción resulta especialmente relevante en un contexto en el que el Gobierno dominicano ha utilizado subsidios para contener las alzas de los combustibles.
Para la semana del 24 al 30 de octubre, las autoridades anunciaron un subsidio de RD$1,600.9 millones para mantener sin variación los precios de los combustibles esenciales. La gasolina regular se mantuvo en RD$317.50 por galón y el gasoil regular en RD$270.80.
Si la mayor disponibilidad de petróleo logra reducir de forma sostenida los costos internacionales de los combustibles refinados, podría disminuir la presión sobre las transferencias fiscales destinadas a estabilizar los precios internos. En cambio, si las interrupciones de suministro persisten o aumentan los costos de refinación, el efecto de la operación estadounidense podría ser limitado.
El mercado seguirá pendiente de la oferta y del conflicto en Oriente Medio
La conclusión de los contratos estadounidenses elimina una incertidumbre sobre la ejecución de su compromiso dentro del acuerdo internacional, pero no resuelve las causas de las perturbaciones energéticas.
Los operadores seguirán observando el desarrollo del conflicto en Oriente Medio, las condiciones de transporte marítimo, la disponibilidad de productos refinados y el ritmo efectivo de entrega del petróleo comprometido.
Para República Dominicana, dos indicadores serán especialmente relevantes: la evolución de los precios internacionales del diésel y la gasolina, y el costo fiscal de mantener los subsidios internos.
La decisión estadounidense representa una intervención de gran escala en el mercado petrolero, aunque sus resultados dependerán de cuánto suministro adicional llegue efectivamente a las refinerías y de si las tensiones geopolíticas permiten recuperar la estabilidad comercial.