Santo Domingo. — República Dominicana está facilitando el tránsito y abastecimiento de aeronaves militares destinadas a Haití, como parte de la cooperación logística con las fuerzas internacionales que operan en ese país. La movilización coincide con el despliegue anunciado por el Gobierno de El Salvador para localizar a cuatro técnicos aeronáuticos salvadoreños desaparecidos tras un ataque atribuido a bandas armadas.
El jueves 29 de octubre, siete helicópteros militares, entre ellos cinco aeronaves salvadoreñas y dos del modelo Black Hawk, hicieron escala en la fortaleza El Rodeo, en Jimaní, provincia Independencia, antes de continuar hacia territorio haitiano. Según un informe de seguridad citado por Diario Libre, las aeronaves utilizaron las instalaciones militares dominicanas para abastecerse de combustible y despegaron hacia Haití alrededor de las 5:00 de la tarde.
El movimiento se produce después de que el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, anunciara la movilización de aproximadamente 2,000 efectivos hacia Haití, en respuesta a la desaparición de cuatro especialistas de su país el 18 de octubre, durante una operación vinculada a la fuerza internacional de seguridad. La dimensión del despliegue y sus condiciones operativas han generado interrogantes sobre el alcance de la intervención salvadoreña.
Cooperación logística sin participación directa en combate
El Gobierno dominicano ha establecido una distinción entre su respaldo a las operaciones internacionales en Haití y la participación militar directa dentro de ese territorio. El presidente Luis Abinader informó el 24 de octubre que había conversado con Bukele para coordinar mecanismos de cooperación logística y de inteligencia relacionados con las operaciones contra las organizaciones criminales haitianas.
Posteriormente, el ministro de Relaciones Exteriores, Víctor Bisonó, explicó que la colaboración dominicana comprende el tránsito de contingentes internacionales, el traslado de equipos y cargas militares, las evacuaciones médicas de personal civil y militar y la autorización de operaciones aéreas humanitarias. También incluye facilidades para transportar sangre y otros suministros necesarios para sostener las operaciones.
Estas funciones adquieren importancia debido a las dificultades de acceso por los puertos y aeropuertos haitianos, afectados por la inseguridad. La posición geográfica de República Dominicana permite utilizar su infraestructura aeroportuaria, vial y fronteriza como punto de apoyo para el desplazamiento de personal y recursos hacia el país vecino.
La Cancillería ha reiterado que las Fuerzas Armadas dominicanas no participarán en enfrentamientos contra las pandillas dentro de Haití. Entre las razones expuestas figuran las particularidades históricas de la relación bilateral y los riesgos políticos y estratégicos que supondría una intervención militar directa de un país fronterizo.
Una operación internacional en expansión
El despliegue salvadoreño ocurre en un momento de reorganización y ampliación de la respuesta internacional frente a las bandas armadas que controlan sectores de Haití. La Fuerza de Supresión de Pandillas, respaldada por las Naciones Unidas, reúne personal de distintos países y tiene entre sus objetivos apoyar la recuperación de zonas bajo control criminal, proteger infraestructuras esenciales y facilitar el acceso humanitario.
De acuerdo con información difundida por la Presidencia dominicana, la fuerza contaba con aproximadamente 2,181 efectivos internacionales y proyectaba alcanzar unos 5,500 integrantes durante los siguientes tres meses. Las autoridades no han aclarado públicamente si los aproximadamente 2,000 soldados anunciados por El Salvador se incorporarán íntegramente a ese contingente o si parte de ellos operará bajo un dispositivo diferenciado.
La movilización salvadoreña plantea además preguntas sobre la cadena de mando, las reglas de enfrentamiento y la coordinación con las autoridades haitianas. Esas cuestiones resultan relevantes tanto para la protección de la población civil como para delimitar las responsabilidades de los países participantes.
Seguridad fronteriza y repercusiones para República Dominicana
Mientras facilita el apoyo logístico internacional, el Gobierno dominicano ha reforzado su presencia militar en la frontera. Abinader informó que se incorporaron dos batallones adicionales a la zona sur, junto con vehículos blindados y equipos especializados, y aseguró que las autoridades mantienen vigilancia permanente sobre los acontecimientos en Haití.
La participación logística coloca a República Dominicana en una posición relevante dentro de la respuesta regional a la crisis haitiana. Aunque el país no intervenga directamente en los combates, el uso de instalaciones dominicanas para el tránsito y abastecimiento de aeronaves implica responsabilidades de coordinación, seguridad y control territorial.
Para las autoridades dominicanas, el desafío consiste en facilitar las operaciones internacionales sin ampliar su participación militar más allá de los límites anunciados. También deberán evaluar las posibles repercusiones fronterizas de una intensificación de los enfrentamientos en Haití, especialmente en materia de seguridad, movilidad de personas y continuidad de las operaciones humanitarias.
La evolución de la misión dependerá, entre otros factores, de la coordinación entre los contingentes extranjeros, las instituciones haitianas y los organismos internacionales. El aumento de efectivos, por sí solo, no garantiza una mejora sostenida de la seguridad si no se acompaña de mecanismos efectivos de protección civil y recuperación institucional.