Washington.— La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) decidió este miércoles mantener su tasa de interés de referencia entre 3.75 % y 4.00 % anual, después de elevarla en 25 puntos básicos durante septiembre. La institución optó por una pausa en el endurecimiento monetario mientras evalúa la evolución de la inflación y los efectos de las medidas adoptadas sobre la actividad económica.
La decisión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) fue aprobada por diez votos contra dos. La gobernadora Lisa D. Cook y la presidenta del Banco de la Reserva Federal de Cleveland, Beth M. Hammack, votaron a favor de un nuevo incremento de 25 puntos básicos, con el que la tasa habría alcanzado un intervalo de 4.00 % a 4.25 %.
En su comunicado oficial, el organismo destacó que la economía estadounidense continúa expandiéndose a un ritmo sólido, respaldada por la resistencia del consumo, el crecimiento de la productividad y una inversión empresarial robusta. También señaló que la creación de empleos ha mantenido un comportamiento acorde con la evolución de la fuerza laboral y que el desempleo ha registrado pocas variaciones.
No obstante, la Fed reconoció que la inflación permanece elevada y reiteró su objetivo de reducirla al 2 %. La institución señaló que necesita información adicional para determinar la orientación apropiada de la política monetaria, dejando abierta la posibilidad de nuevos ajustes en sus próximas reuniones.
La inflación sigue condicionando la política monetaria
La pausa de octubre se produce después de que los últimos indicadores confirmaran la persistencia de presiones sobre los precios estadounidenses.
Según la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS), el índice de precios al consumidor aumentó 0.6 % en septiembre, mientras la inflación interanual alcanzó 3.7 %. El encarecimiento de la gasolina, cuyos precios aumentaron 9.1 % durante el mes, explicó más de la mitad del incremento mensual del índice general.
La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, se situó en 2.6 % interanual.
Por su parte, el índice de precios de los gastos de consumo personal (PCE), la referencia preferida por la Reserva Federal para evaluar el cumplimiento de su objetivo de inflación, registró un aumento interanual de 3.4 % en agosto. Su componente subyacente alcanzó 3.0 %, según la Oficina de Análisis Económico (BEA).
Ambos indicadores se mantienen por encima de los niveles compatibles con una estabilidad sostenida de precios, aunque sus diferencias metodológicas impiden compararlos directamente.
Durante la conferencia de prensa posterior a la decisión, el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, defendió la necesidad de avanzar gradualmente en el control de la inflación. El funcionario indicó que las expectativas inflacionarias comienzan a moderarse, aunque reconoció que el organismo todavía no ha alcanzado su objetivo.
La Fed había elevado las tasas en septiembre por primera vez en aproximadamente tres años, en respuesta al repunte inflacionario y a los riesgos asociados con las perturbaciones energéticas internacionales.
Los mercados reaccionan con movimientos moderados
La decisión estuvo ampliamente anticipada por los inversionistas, por lo que la reacción inicial de los mercados financieros fue limitada.
Según datos de Reuters posteriores al anuncio, el índice S&P 500 registraba una variación positiva cercana al 0.1 %, mientras que el Nasdaq retrocedía aproximadamente un 0.1 %. El índice del dólar estadounidense mostraba un avance marginal de 0.02 %.
En el mercado de deuda, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense continuaron aumentando ligeramente. La rentabilidad del bono a diez años se situaba alrededor de 5.05 %, mientras que la del instrumento a dos años rondaba 4.78 %.
Los movimientos reflejan la atención de los inversionistas a la posibilidad de que los intereses permanezcan elevados durante más tiempo. El comunicado de la Fed reconoció una actividad económica más fuerte que la descrita en septiembre, un elemento que podría influir en las expectativas sobre futuras decisiones monetarias.
Sin embargo, las próximas medidas dependerán de los indicadores de inflación, empleo y crecimiento, sin que la institución haya anunciado un incremento adicional para diciembre.
¿Qué significa la decisión para República Dominicana?
La política monetaria estadounidense tiene repercusiones sobre las condiciones financieras de República Dominicana debido a la estrecha vinculación comercial, monetaria y de inversión entre ambas economías.
Las tasas de interés de Estados Unidos influyen en el rendimiento de los instrumentos denominados en dólares y en el costo del financiamiento internacional. Su evolución puede modificar las condiciones bajo las cuales gobiernos y empresas acceden a recursos en los mercados externos.
Para las compañías dominicanas con préstamos en dólares, una prolongación de las tasas estadounidenses elevadas puede mantener los costos de nuevas operaciones de financiamiento o afectar obligaciones contratadas con intereses variables.
El comportamiento del dólar constituye otro canal de transmisión. Una política monetaria estadounidense relativamente restrictiva puede favorecer la demanda de activos denominados en esa moneda, aunque su efecto sobre el tipo de cambio dominicano depende también de los flujos de divisas, las expectativas del mercado y las condiciones monetarias nacionales.
El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) elevó su tasa de política monetaria de 5.25 % a 5.50 % anual en septiembre, mediante una decisión preventiva orientada a contener las expectativas de inflación.
De acuerdo con sus estadísticas, la inflación dominicana alcanzó 5.12 % interanual en septiembre, mientras la tasa activa promedio ponderada de la banca múltiple se situó en 13.65 %.
El comportamiento de la inflación y del financiamiento internacional forma parte de las variables que el BCRD considera para conducir su política monetaria. Sin embargo, las decisiones de la Reserva Federal no se trasladan automáticamente a las tasas dominicanas, cuya evolución también responde a la liquidez bancaria, la demanda de crédito y las condiciones económicas internas.
La relación comercial con Estados Unidos amplía la importancia de estas decisiones. Ese mercado constituye uno de los principales destinos de las exportaciones dominicanas y una fuente relevante de turismo, remesas e inversión extranjera directa.
Una eventual desaceleración de la economía estadounidense podría repercutir sobre esas actividades, mientras que un crecimiento sostenido favorecería la demanda de determinados bienes y servicios dominicanos. La magnitud de esos efectos dependerá de la evolución del consumo, el empleo y la inversión en Estados Unidos.
La atención se concentra en los próximos indicadores y la reunión de diciembre
La decisión de octubre deja pendiente la dirección de la política monetaria estadounidense durante el cierre de 2026.
La Oficina de Análisis Económico tiene previsto publicar nuevos indicadores de inflación y actividad económica el 29 de octubre, mientras que la siguiente reunión del Comité Federal de Mercado Abierto está programada para los días 8 y 9 de diciembre.
Para entonces, la Reserva Federal dispondrá de información adicional sobre los precios, el empleo y las condiciones económicas, elementos que determinarán si resulta necesario aplicar un nuevo incremento o mantener las tasas en sus niveles actuales.
El mantenimiento del intervalo de 3.75 % a 4.00 % ofrece una pausa en los ajustes monetarios, pero no representa el inicio de un ciclo de reducción de intereses. La persistencia de la inflación continúa siendo el principal condicionante de las decisiones del banco central estadounidense y de las expectativas de financiamiento en los mercados internacionales.